CORTESIA DW

En solo un año, Argentina multiplicó por 256 el volumen de ropa usada importada: pasó de 13 toneladas a unas 3.500 toneladas. La apertura a la importación de indumentaria usada y nueva forma parte de la estrategia del presidente Javier Milei para contener la inflación, en un contexto de poder adquisitivo aún deprimido. La mayor parte de esas prendas, descartadas en Estados Unidos y Europa, ingresa desde Chile por la provincia de Jujuy, en el norte argentino. Sin embargo, el flujo quedó suspendido de manera temporal y las autoridades ahora exigen un certificado de desinfección para autorizar su ingreso.

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